Mittwoch, 17. Februar 2016

1505. SO SCHWARZ WAR MEIN TAL


QUÉ NEGRO ERA MI VALLE. Si la película iba sobre mineros galeses, ¿no hubiera sido más lógico titular así la película, en vez de "¡Qué verde era mi valle!"?. Esta es una historia, independientemente de títulos, que tiene plena vigencia. Estamos en una nueva revolución, esta vez mucho más silenciosa, más rápida. 
Recuerdo que en 1995, cuando empezó a usarse internet de forma más generalizada, los medios especializados en tecnología hablaban de "la brecha digital", brecha que separaría a la sociedad en dos: los adaptados a la nueva tecnología, de los que no sabrían moverse en ella. 
Curiosamente, incidían estos "expertos" en la idea de que, posiblemente, quienes se quedarían fuera de la ola tecnológica. sería la gente mayor. 
Con la perspectiva que dan 21 años, podemos decir que esta pronosticada brecha sí que existe pero no con estos actores: jóvenes (expertos tecnológicos) - mayores (expertos en soportes físicos). La brecha existe entre los que están dentro de la renovación tecnológica, es decir, trabajando en ella, y los simples usuarios. Siendo estos últimos personas de todas las edades. 
¿Cómo será de aquí 21 años?. No tengo ni idea, y dudo que nadie lo sepa. Todo apunta a una sociedad gobernada por "Skynet", pero no creo que se vaya a ir por esos derroteros. Mi apuesta, la vuelta al humanismo, como forma de decir que el ser humano y no la máquina, debe ser el centro. La máquina al servicio del ser humano y no al revés. 
Estamos creando un mundo ficticio, sin soporte físico y mucho menos, emocional. ¡Eso sí que hace que mi valle sea negro!. 

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