Donnerstag, 22. Oktober 2015

1387. DIE HEXEN

LAS BRUJAS. Es curioso lo que recordamos y que entran a formar parte de nuestras experiencias. Un 22 de octubre como hoy, pero de hace un montón de años, estaba jugando en el Parque Santa Amelia (Barcelona), un sábado por la tarde, ya a oscuras, o si se prefiere, con la candorosa luz de las farolas de antes. Estaba jugando en una especie de góndola, que subía a medida que le dabas impulso. Uno de esos juegos para niños que ahora estaría absolutamente prohibido, y vale decir que nunca, absolutamente nunca, vi a nadie hacerse el más mínimo daño. 
Era un juego participativo, uno o dos daban impulso en los extremos de la góndola, y los demás que iban sentados y sujetos por....vaya, por un coro de ángeles, ya que se cogía una buena velocidad y allí subían niños de todas las edades. 
Se me acercó un padre con sus dos hijas, deberían tener uno y dos años menos que yo. El padre me dijo que si me importaba si ellas pudieran subir también - qué educados éramos todos entonces - contesté que ningún problema. Había entendido que al pedirme que subieran quería decir también ...que no me pasara con el impulso. Por si no había entendido la petición implícita, me dijo "pero...no te pases mucho ¿eh?" "¡descuide!".  Lo cierto es que no metí mucha caña... él estuvo un rato mirando y luego fue a sentarse un poco más lejos, momento en que las niñas aprovecharon para decir "¿puedes darle un poco más fuerte?" "¡Vale!, pero no mucho!, ¿eh?". ¡Qué responsable era ya entonces!. 
Las niñas eran majísimas, una rubia y una morena. Aún las recuerdo. Estuvimos hablando..."¿a qué cole vas?" "¡Al Sant Ignasi!" (los jesuitas) "¡Anda!¡Qué casualidad!¡Nosotras también!". 
"¿os habéis dado cuenta que en dos meses nos plantamos en Navidad? pregunté. Ellas contestaron que sí, y nos pusimos a cantar villancicos. Una tontería, ¡pero qué caray!, éramos niños. 
Un rato después vino el padre para irse :( , le contaron que yo iba al mismo cole. El padre dijo algo del estilo "¡mira tú qué casualidad!".
Al lunes siguiente, mientras me dirigía al cole, me los encontré a los tres a unas calles del colegio. El padre me saludó, y casi repitió palabra por palabra "¡mira tú qué casualidad!". y me pidió al instante ¿te importaría acompañarlas al cole?. "¡Claro!¡Sin problema!!".  
Ana y Silvia. Fuimos amigos hasta que se cambiaron de cole un año después. ¡Cosas que pasan a esas edades!. 
Las mejores cosas de la vida funcionan con una simple fórmula: "mira + tú + qué + casualidad"

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